domingo, 27 de mayo de 2012

Día 3: Un libro que te haga feliz.

  Normalmente es mi libro favorito el que me hace feliz... (Por algo es mi libro favorito, ¿no creeís?). Pero como no se puede repetir libro... A ver si me estrujo un poco el coco, (que en realidad no hay mucho que estrujar). ¡Ya sé! Definitivamente, la colección de Harry Potter. Siempre que lo veo recuerdo cuánto luché por conseguir la colección de H.Potter. Os lo voy a contar. Recuerdo que cuando tenía 6 años, (o quizás 5, no lo recuerdo bien), salió una peli de H.Potter, y mi grupito de amigotes quería verlo, aunque a mí los carteles no me convencían mucho. Al principio no iba a ir, pero una amiga de mis padres (a quien admiraba, y admiro) me dijo que era muy bonita y que no debería perdermela. Así que saqué fuerzas de flaqueza, y fui al cine. Recuerdo que aguanté como 10 minutos, pero aparecieron los dementores y me cagué encima. Entonces me salí del cine, corriendo y llorando, diciendo: ¡Pobre Harry! Además, salía el libro monstruoso de los monstruos, y estaba segura de que se lo iban a comer. Harry Potter, todos los libros, y todas las películas quedaron vetadas para mí, e incluso, cuando veía algún cartel, me apartaba imediatamente.a a comer, y aquello fue demasiado para mi corazoncito. Desde aquel día, se la tenía Jurada a J.K Rowling. Pasaron los años y se me fue olvidando poco a poco el trauma, aunque cuando veía algún libro de él, me recorría un escalofrío por toda la espalda. Nunca pensé que aquella sensación fuera a cambiar hasta...
  Hasta que el día 5 de Enero por la noche, (mientras esperaba a los Reyes Magos), no podía dormir. Estaba despierta pensando en los regalos, en que si me había portado bien durante el año... Mi madre, al ver que me había acbado los dos libros que me estaba leyendo, me buscó otro libro. Pero no había ninguno que no hubiera leído ya. Después, vino mi tía, y me dijo que tenía un libro de un niño que estudiaba magia, y que había un montón de malos, pero que el niño también tenía un montón de amigos y podía ganar a los malos. Aquelló picó mi curiosidad, y le dije que me enseñara el libro. ¡¡Era Harry Potter!! Lo cerré de imediato y se lo iba a devolver a mi tía, pero ella se había ido. Con el libro en la mano y el aburrimiento matándome, decidí leer la primera página. Al carajo la primera página, ¡medio libro me leí! Tendría unos 8 años cuando pasó.
  Después de unos meses, me había leído todos y me faltaba el último. Recuerdo que justo la semana que terminé de leer el 6º libro, salía el 7º. Una amiga me lo regaló, (fue a las colas de las librerías, que eran enormes), y me trajo uno. ¡Yo saltaba de la emoción y gritaba de la alegría! Lo recuerdo como si fuera ayer, a pesar de que han pasado más de 5 años. El último lo devoré como nunca había hecho, y me leí unas 600 páginas en una semana y un par de días. Mis padres alucinaban, vamos, toda la gente que me conocía, pues ¡había pasado de no poder ver a H.Potter ni en pintura (bueno, en este caso, ¡ni en los carteles!) a leerme los 7 libros en unos meses! Por eso, cada vez que vel algo relacionado con H.Potter, me acuerdo mucho de lo mal que lo pasé al principio, y cuánto había llegado a amar aquella colección. Además, me acuerdo que mientras yo leía H.Potter, mis amigos leían las aventuras de Geronimo Stilton. Y creo que no me voy a enrollar más, eso es todo por hoy.

  ¡Nos leemos!

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