lunes, 16 de julio de 2012

Mi filosofía de los libros.

  Llevaba un buen tiempo diciendo en mis entradas: ''Por mi filosofía de los libros'', y vosotros os preguntareís muchas veces: ¿¡De qué filosofía me hablas!?. Creo que ya ha llegado la hora de explicarosla. Aunque no sé como lo haré... Como esta es una entrada programada para dentro de bastantes días, y ha habido un pequeño cambio de planes, resulta que tendré un poco más de tiempo de internet, y con ello, más tiempo para programar las entradas.

  1. Los libros no tienen un valor determinado para todas las personas. Para mí los libros son algo con un valor muy personal, porque para algunas personas un libro puede tener un valor incalculable, y para otras, no valer una mierda. Así de diferentes son, al igual que pueden crear diferentes opiniones. Un libro puede agradar muchísimo a una persona, al igual que disgustar a otra persona.

  2. Los finales te los callas, nada de contarlos. ¿Quién no ha tenido ganas de matar cuando le cuentan el final de una obra? Para mí es espantoso, y siempre intento evitar estas situaciones, porque me deprimen... (da igual si el final es bueno o malo, me deprime igual) Así que, NADA DE FINALES en los libros. Hasta que no los leas, silencio total, ¡please!

  3. Los libros no se dejan por la mitad, te aguantas y te lo lees entero. A mí me deja un mal sabor en la boca dejar de leer un libro, y dejarlo a la mitad. Si veo que no me atrae el sinopsis de la contraportada, directamente no lo leo. Pero empezarlo, y dejarlo a medias... Es casi cruel. Me siento una mala persona, en serio... Quizás os parezca una tonteria, o pensareís que estoy loca, pero para mí los libros son como las historias que cuenta una persona, o la escuchas o no la escuchas, pero nunca dejas de escucharla en medio de la historia. Así que lo dejo ahí.

  4. ¿Que no cuidas un libro? Oh, oh... ¡Hay que cuidarlos! Y no sin motivo. El primero, si no los cuidas recogen polvo y... ¡Aaactchúuuuus! Estornidos sin parar, y ¡no hay quien se concentre leyendo de esta forma! El segundo, tienen un impacto medioambiental, como para dejar que impacte aún más con la suciedad. Hay que tratarlos con cariño, no doblar sus hojas, que para eso están los marcapáginas, y no dejar manchas de lo que estés comiendo... (Admito que algunos de los míos tienen manchas de chocolate, pero eso no quiere decir que esté bien hacerlo).

  5. Hay que prestarles atención y olvidar lo que te rodea. Para mí, si quiero leer un rato, tengo que tener mi mente despejada. Si no la tengo despejada, ¡¿Cómo me voy a poder concentrar?! Si veo que muchos pensamientos me invaden, simplemente dejo de leer, pues no sirve de nada leer 100 páginas, no enterarte de nada y volver a leerlas... Dicho así, parece e inculso rídiculo. He visto a gente que es capaz de leer y hacer otra cosa a la vez... Tengo una amiga que se tenía que terminar un libro para las clases de lengua, y no le había dado tiempo. Bueno, pues le dije que se sentara y se pusiera a leer, que a mí no me importaba. Va ella, coge al gato (tiene uno, precioso) y se pone a jugar con él mientras leía. ¡Os juro que flipaba! Al final, le expliqué que no era bueno hacer eso, y al final me hizo caso y se lo terminó en una tarde. ¡¡Olé!!

  6. ¿Que te vas de viaje? ¡Libro en mochila! Una de las cosas que más odio de ir de viaje, es olvidarme del libro. Es una sensación espantosa, porque si se te olvida, tienes el aburrimiento asegurado, (a menos que os guste los videojuegos, escuchar música...) y yo siempre meto primero el libro en la mochila. (SIEMPRE). Recuerdo que un día se me olvidó, y estuve dando la lata durante todo el viaje hasta que mis padres no pudieron más y me tuvieron que comprar tres libros. Me los leí todos.

  7. Si puedes, coge libros de la biblioteca. Esto es una cosa que he tenido que hacer ahora. A algunos bloggeros las editoriales os mandan libros (como yo no sé cómo se hace eso, tengo que coger los por mi cuenta), y vosotros no los compraís, entonces no teneís que hacer lo que yo. Como estamos de crisis, he decidido ayudar a mi familia intentando ahorrar, y en el caso de los libros, he dejado de comparlos y he vuelto a ir a la biblioteca. Normalmente salgo con 8 o 9 libros, y los devoro todos. Para mí es mejor ir a la biblioteca, porque tengo una habitación bastante pequeña, y de las cuatro paredes que tengo, hay una LLENA, LLENA Y REQUETELLENA de libros, y al devolver los libros, ¡no ocupan espacio!. Los acumulo desde que era muy pequeña. También, otra cosa que he empezado a hacer es prestar y que me dejen libros, así también me ahorro espacio.

  Y colorín colorado, terminé de contar mi filosofía. Si estaís de acuerdo o no en algunos de los puntos, ¡no dudeís en decirmelo!

  ¡Nos leemos!

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