lunes, 24 de septiembre de 2012

El agua.

   No tengo reseñas que publicar, (ya que estoy leyendo 50 sombras liberadas, podéis seguir mi progreso en la sidebar de la derecha), entonces os dejo con una redacción que escribí hace un tiempo, de la cual estoy muy orgullosa.
 




El agua es un líquido que nos ha dado la vida, que nos ayuda a mantener la piel suave, nos ayuda a purificarnos, por dentro y por fuera... ¿Pero, por qué es tan importante? Esto nos preguntamos siempre (al menos, yo sí).
 El agua es parte de nuestra vida, es parte de nuestro cuerpo, uno de los cuatro elementos de la Tierra: El fuego, el agua, el aire y la tierra. Es parte de nuestro ecosistema. Si no hubiera agua no habría mares ni océanos, no habría ríos, ni agua dulce... Nuestro agua, el que viene de los kioskos, de los mercados... es abua dulce, el 2% del agua que hay en toda la tierra. El 98% es salada. El agua, que es el arma letal para el fuego, el más sabio médico que nos cura de dolores de cabeza, el mejor limpiador de los seres vivos, de los coches, aviones... Sin agua, los seres vivos nos iríamos muriendo poco a poco hasta extinguirnos hasta desaparecer de la faz de la tierra.
 El agua es un simple líquido, incoloro, transparente, pero su importancia en nuestras vidas es incalculable.
 El agua tiene diversos usos para la vida humana: para beber, limpiar objetos, hacer diversos experimentos científicos, para despertarnos... Son más usos de los que nos podemos imaginar.
  Muchos países no pueden permitirse el lujo de tener una máquina depuradora, y por esta causa mucha gente muere, sobretodo en el tercer mundo.
 Muchos niños y niñas, desde la prehistoria hasta la actualidad, pasando por muchas edades, han usado los ríos, los lagos y los mares para divertirse, bañándose, chapoteando, observando a los peces, cazando ranas...
  ¿Cuál es el elemento más fuerte de la tierra?
  La respuesta es clar, sencilla: el agua tiene superpoderes; tiene el gran poder de ser invisible, poder deslizarse sigliosamente o ruidosamente, puede pasar corriendo o lentamente por los caudales, de levantarse a 10 metros por encima de la superficie, de hundirse...

 En fin, mimemos el agua, como el agua nos ha mimado a nosotros dándonos la vida, la misma que le estamos arrebatando.


  ¡Nos leemos!

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