lunes, 2 de febrero de 2015

Valiente, mírame.


Rota. 
Quién me iba a decir a mí, 
valiente, 
que iba a acabar así.

Creo que cuando repartieron el amor
Cupido no se sabía mi nombre, 
y se lo dio a una cualquiera.
Y aquí me ves
valiente,
rota.

Un buen mago nunca 
desvela su truco
y yo, tan oscura como la magia, 
sigo renaciendo 
una y otra vez. 

Me destruiste, me rasgaste, 
me consumiste, acabaste 
conmigo. 

Pero aún no he jugado mi última carta. 
Estoy rota, sí...
Pero no por mucho tiempo.
El viento,
no siempre sopla
a tu favor.

Mo.

2 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Muchas gracias, Astrid!!
      Espero que te gusten también mis entradas:)
      Un beso

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