viernes, 23 de septiembre de 2016

El nombre del viento.

   ¡Madre mía! Tras el disgusto de La Selección, decidí ponerme con la segunda parte de 'El nombre del viento', pero tal fue mi sorpresa que al empezar las primeras páginas... ¡No me acordaba de nada!  
   Sin embargo, es lógico que no me acuerde de gran cosa... ¡Me lo leí hace un año y medio! Entonces, he decidido releerme el primer libro otra vez, y hacer una reseña mejor. La práctica ha hecho que mejore un poquito mi forma de hacer reseñas, así que, ¡al lío!


Autor: Patrick Rothfuss
Título: El nombre del viento
Páginas: 1232 (ebook)

  El comienzo de este libro es un poquitín confuso, sólo porque cuesta asimilar que el protagonista se ha cambiado de nombre, de vida... Y ahora comienza a contar su historia a un Cronista, una persona cuyo oficio es recopilar y escribir historias de personas como reyes o héroes, para afirmar o desmentir sus hazañas. 
  
  Vemos al principio que Kvothe es un niño como otro cualquiera, que vive en una troupe de actores (yo lo veo más como un circo) que va viajando de pueblo en pueblo para actuar y ganar un dinerillo. La troupe a la que pertenece son los Ruh, una muy prestigiosa y conocida. Sin embargo, Kvothe es un niño extraordinariamente inteligente, y aprende con una facilidad impresionante todo tipo de conocimientos, ya sea de Historia, Química, Alquimia, Simpatía... Entonces su mentor empieza a considerar la idea de que sería bueno para él ingresar en la Universidad. 

  Para Kvothe, la Universidad es algo lejano e inalcanzable, pensaba que su vida estaba destinada a permanecer en el circo con sus padres. Sin embargo, un día se alejó de los carromatos de la troupe para recoger un poquito de savia para la cena, y a la vuelta... Una masacre había sucedido. 

  Cuando leo un libro, me importa muchísimo que un personaje evolucione, cambie, aprenda, y vivir yo con él todos esos cambios. En este libro, lo he visto en todas y cada una de las páginas. Tengo que decir que esto es un gran punto a su favor. No siempre se ve ese cambio en los personajes, ni siquiera aunque la historia abarque meses, o años. Sin embargo, en este libro, El nombre del viento, casi vemos a tres Kvothes diferentes. El primero de ellos es Kote, el tabernero. Después tenemos al Kvothe niño, perdido, recién huérfano y sin rumbo. Por último, tenemos al Kvothe universitario. Casi podría decirse que son tres personas diferente, y en cierto modo, lo son. ¡Me encanta! 

  La forma de narrar de Patrick me fascina, no solo porque es complicado combinar el Kvothe de ahora, rendido, un tabernero de un pueblito cualquiera, con el Kvothe que fue en su día, atrevido, aventurero, enamorado... Cuando salta al pasado, te hace creer que el pasado es el mismo presente, aunque seas cien por cien consciente de que es una simple narración. Y eso me parece algo muy, muy, muy complicado. Además de eso, como decía, no sólo combina el pasado y el presente con una maestría digna de admirar, sino que también incluye algunos párrafos dotados de una ironía, increíble, que te hace parar en la lectura y reírte de lo rídiculo que parece la situación. 

  Como ejemplo, os pongo esta cita: (Página 977) 

“Pasados cinco minutos, empecé a pensar que lo que estábamos haciendo era inútil. El bosque era demasiado grande. Comprendí que Denna estaba llegando a la misma conclusión. Una vez más, las pistas de cuento que confiábamos en encontrar se resistían a revelarse. No había pedazos de ropa enganchados en las ramas de los árboles, ni profundas huellas de bota, ni campamentos abandonados. En cambio, encontramos setas, bellotas, mosquitos y excrementos de mapache astutamente escondidos bajo las agujas de pino.”

¿Veis? El detalle de los excrementos de mapache astutamente escondidos... ¡Por favor! Me encantó. 

   Creo que ya lo he dicho en otras reseñas, los personajes secundarios me parecen de vital importancia. Aunque su nombre indique que no lo son, a mí me parece que constituyen un elemento muy importante en una novela. Ya sabéis lo que dijo Ortega y Gasset: 'Yo soy yo y mis circunstancias, y si no las salvo a ellas, no me salvo yo'. Eso pasa con los protagonistas. Sin los personajes secundarios se quedan en simples personajes, que narran su propia historia y ya. Con su entorno, al interaccionar con otras personas, otras mentes, me parece que enriquecen su cáracter, y el libro en general, vaya. Patrick, potencia esa importancia de los personajes secundarios, no de una forma sutil y discreta, no. De una forma potente, directa, explícita y clara. Os dejo que descubráis cómo lo hace el autor, pero a mí me encanta, me ha deleitado al cien por cien. No tengo nada que objetar en este punto. 

  Sin embargo, hubo una parte que me aburrió un poquito. Es esa en la que se encuentran con el porquero, y empiezan a hablar en un acento que a mí me recordó al castellano antiguo con el que está escrito El Quijote. Un acento cerrado, y no hay trozos en los que explique lo qué dice. Todo hablado en castellano antiguo, ¡hala! Al tener que esforzarme un poco más en la lectura, me cansó y me aburrió un poco. Entre eso y que no entendía nada, iba bien dada. 

  El final llega cuando el primer día termina. El trato es que Kvothe cuenta toda su historia en tres días (supongo que el segundo día será el segundo libro, y el tercer día, el tercero). Tengo que decir que el final es brillante. Me esperaba un final completamente diferente, más sencillo... Sin embargo, Patrick se supera una vez más. Las cosas cambian, el niño callado e inocente ya no lo es tanto, se cambian las tornas y me deja con una intriga impresionante. ¡Tengo mil ganas de devorar el siguiente libro!

Página 230: “Ya sabes lo que dicen: el tiempo todo lo cura.”

  Aquí se acaba mi reseña, creo que es una de las más logradas y profundas que he hecho en estos cuatro años que llevo con el blog, y creo que lo merece. Sin embargo, mi opinión global no ha cambiado con respecto a mi anterior reseña que hice de este libro. Tengo también que decir que la otra reseña es muy pobre, y no cuento muchísimas cosas que debería haber contado. Pero bueno, ¡con paciencia y constancia, una siempre mejora!

¿Coincidís conmigo en lo que pienso? ¿Añadiríais algo?

¡Un besito muy grande!

martes, 20 de septiembre de 2016

Película: Exposados

  Si me habéis leído en otras entradas en las que hablo de películas, sabréis de sobra que no me gusta mucho verlas, y con razón. El otro día vi 'Exposados' y bueno, me ha dejado completamente indiferente.


Director: Andy Tennant
Título: Exposados
Duración: 110 minutos
Género: Comedia romántica

    Venía aquí a reseñar con unas ideas muy negativas, pero al ver las críticas... ¡uf! No hay ni una sola positiva, pobrecillos. Sin embargo, aunque me dé un poquito de pena, tengo que ser objetiva y crítica. 
Jenifer Aniston

  Veamos, ¿por dónde empiezo para expresaros mis sentimientos? Quiero empezar a decir que la vi por casualidad, estaba completamente agotada por los exámenes, y necesitaba un mini descanso para desconectar de los estudios, aunque fuera por una horita. Entonces lo que necesitaba en ese momento era algo ameno, que no me hiciera pensar mucho, y sobre todo, que fuera entretenido.

  Bueno, pues esta película lo es. No tiene ningún argumento definido, ni un mensaje, ni nada. Trata sobre un matrimonio que hace mucho tiempo se separó, la ex-mujer, Nicole (Jennifer Aniston) es una periodista que está investigando un suicidio, y el ex-marido, Milo (Gerard Butler) es un cazarrecompensas. Resulta que Nicole tiene pendiente un juicio, al que no ha ido porque tenía una cita con un hombre que le podría proporcionar información sobre el suicidio que estaba investigando. 

¡¡Eh, eh!! No os perdáis por qué es el juicio: por atropellar a un caballo policía. No digo que sea algo que no tenga ninguna importancia, pero... ¡madre mía, menuda excusa! Nicole está asustadísima por los años de cárcel que le puedan caer. Y lo peor es que en la película dice que no le atropella, sino que le ROZA. A mí eso no me hizo ninguna gracia, porque parte de la película se basa en eso, y no es ningún hecho relevante. No sé, en mi opinión se lo podrían haber currado un poco más o por lo menos, buscar un argumento más... consistente. 

Gerard Butler
  Nicole, al no presentarse al jucio, se convirtió en una persona en busca y captura. Entonces entra en acción Milo, ¡oh, qué casualidad!, el cazarrecompensas. Empieza así una aventura en la que Nicole es perseguida por Milo y a la vez por los traficantes que estaban detrás del suicidio, y a la vez Milo es perseguido por unos hombres a los que debe dinero. En fin, un culebrón que al principio cuesta un poco entender, y cuando lo entiendes te quedas... Ah, muy bien ¿y ahora qué? No tiene ningún sentido. 

No tiene ningún sentido no sólo por el culebrón, sino por los argumentos en los que se basa. Los argumentos me han parecido pobres, infantiles, sin lógica y sin... sin... no sé, sin consistencia. No sé como explicar cómo me han parecido los argumentos, pero no me han convencido nada.


¿qué sentis cuando veis el gif de arriba? Un WTF en mayúsculas, brillante, rondando por vuestra cabeza, ¿verdad? Pues exactamente eso es lo que pensé cuando acabé de ver la película.
  Sin embargo, he estado investigando otras páginas y he visto que no soy la única que piensa así. Podéis comprobarlo en filmaffinity.

  Además, no entiendo por qué Jennifer va a investigar un suicidio con un mini vestido escotado y en tacones. ¡Por favor! No estoy en contra de eso, sino que me parece absolutamente maravilloso que se muestre la belleza de la mujer, adoro el tipazo que tiene Jennifer, pero por favor. Que se vista según la situación. 

  Creo que voy a dejarlo aquí, porque como continúe resaltando puntos negativos... Al final no acabo nunca. 

  Lo positivo, si es que es positivo, de esta película es que se ve rápido, te mantiene embobada frente a la televisión una hora y ya. Nada de comerte el coco después, ni de querer investigar sobre los actores... Nada. 

¿Vosotros la habéis visto? ¿Tenéis ganas de verla? 

sábado, 17 de septiembre de 2016

¡Vuelta al cole!

  ¡Buenas!

  ¡Ya se acabó el verano! Eso no es nada malo, ni causa de tristeza, ni de depresión... Que se acabe el verano significa que para nosotros el tiempo sigue pasando, y por lo tanto... ¡que estamos vivos!

  Llegué de mi último viaje el domingo, el lunes acudí a la defensa de la tesis de una amiga mía, y hoy... al fin, he empezado en serio con mis clases. ¡Echaba muchísimo de menos el placer de aprender cosas nuevas, de verdad!

  Este curso me he propuesto varias metas, que ya iré contando a lo largo de este curso. Una de ellas es sacar a flote este blog, quitarle el polvo, hacerlo algo más personal y encontrar un ritmo de actualización. Quizás dos veces a la semana acabe siendo mucho para mí, pero eso ya lo iré viendo con el tiempo.

  Este verano, todo hay que decirlo... he he leído muy poco. Quería recuperar el tiempo que no tuve para leer durante el curso pasado con los exámenes y el agobio, pero resulta que no he parado. Además, al ser un verano tan cortito no he tenido tiempo para aburrirme, sentarme días en el sofá y ponerme a leer como si no hubiera mañana.

  A pesar de todo eso, tengo algunas reseñitas y algunas películas que os iré trayendo poquito a poco. Y con todo eso... ¡que empiece el curso académico 2016-17!

  Muchos abrazos y ánimos en este nuevo curso,

Mo.